Un Regalo Especial
Mientras estuve de Erasmus en Canadá, tuve mucho tiempo para pensar y con la distancia, se perciben las cosas de forma distinta, la distancia hace que aprecies cosas que teniendo todos los días no le habías dado la importancia que tenían; o a lo mejor, en estos momentos es cuando les das más importancia de la que tienen... estas divagaciones mejor se las dejo a los filósofos y psicólogos.
Yo quería hacerle un regalo muy especial a mi yayo por su cumpleaños, normalmente le compramos música o películas de "su época", cualquiera que él proyectara en su teatro, aunque sean de dibujos, le encantan.
Como creo haber comentado, mi yayo perdió en un mes gran parte de su vida, se murió mi yaya y un mes después se quemó su teatro y se quedó sin trabajo. Mi yayo se volcó completamente en mi hermano y en mí, cuando nací, porque yo llegué un año más tarde.
Cuando miro hacia atrás, mi yayo siempre está ahí. Vivía con nosotros, nos llevaba al colegio, nos ponía la comida si mis padres estaban trabajando, nos llevaba al parque, a las clases extraescolares, nos ayudaba con los deberes, nos llevaba al fútbol... Pero entre los recuerdos más marcados que me quedan está en el que cada sábado, si nos despertábamos pronto y mis padres seguían durmiendo, para que ellos pudieran descansar más tiempo, mi yayo venía a nuestra habitación con una tableta de chocolate y nos contaba sus historias del teatro.
Estando al otro lado del charco, esas historias, imágenes y recuerdos volvían a mi cabeza cada dos por tres. Mi yayo ya era mayor, casi octogenario, estaba en diálisis y yo le echaba mucho de menos. Entonces se me ocurrió el regalo perfecto para hacerle por su cumpleaños.
Él no tiene apenas cosas del teatro, aunque se pasaba el día hablando de él, apenas cuatro fotos y muchísimos recuerdos de todos los compañeros que estuvieron con él.
Yo quería, en lo posible, materializar esos recuerdos, entonces me propuse hacer su "álbum de recuerdos". Pretendía reunir fotos dedicadas de algunos de los actores que coincidieron con él y ponerlas en un álbum. Iba a ser una tarea complicada, tenía que hacer una lista de todas esas personas, encontrarlas, ponerme en contacto con ellas y que me contestaran.
Al volver a España, ese año no me dio tiempo de hacerlo, al siguiente me dio miedo que nadie me contestara, puesto que en mi entorno casi todo el mundo me puso las cosas muy negras... pero el año pasado me armé de valor y de paciencia, "si no puedo hacerle el álbum de recuerdos a mi yayo no será porque yo no lo haya intentado". Con la ayuda de mi madre, fui haciendo esa lista, con el gran aliado internet fui encontrando poquito a poco a actores. Era complicado, muchos de ellos ya habían fallecido o estaban retirados. En un principio comenté con mi madre que con 10 ó 12 fotos ya podría hacerle algo chulo.
Empecé a buscar y escribir, no sé ni las cartas que pude escribir... llegaba de clase y era una obsesión, debía buscar buscar buscar y escribir... a todo esto, teniendo en cuenta que mi yayo vive conmigo y que siempre viene a cotillear qué estoy haciendo en el ordenador, en varias ocasiones libré por los pelos... Y un tiempo después comencé a recibir el fruto de mi esfuerzo, comenzó el desfile de cartas, y no penséis que fue cosa fácil... teníamos que interceptar las cartas entre mi padre y yo para que mi yayo no las cogiera antes que nosotros. Yo les pedía a los artistas que no pusieran su nombre en el remite, pero a veces, es inevitable.... la inercia hizo que varios lo pusieran, por suerte, todas esas cartas fueron interceptadas a tiempo.
Cuando empezó toda esta aventura, yo sólo pensaba en hacer feliz a mi yayo y en regalarle algo muy especial. Después, empezó a ser muy muy especial para mí, recibí un montón de fotos, algunos me mandaban más de una para que eligiese (por supuesto puse todo lo que me mandaron), tenían dedicatorias preciosas, recibí cartas muy emotivas y llamadas en las que me daban datos sobre mi yayo... ¡¡¡casi treinta años después y se acordaban de él!!!!!
La verdad es que pude comprobar que mi yayo llevaba razón, ahora no sé como será, pero el teatro antes eran una gran familia... varios actores se ofrecieron a ayudarme a buscar a actores, entre ellos Joaquín Kremel y Julia Torres, su mujer, sin ellos no hubiese podido saber nada de muchos de ellos, son encantadores, y después les pude conocer en persona y son maravillosos.
Desde aquí quiero agradecer a todos los actores que recibieron mi carta y me ayudaron a conseguir mi sueño, hacerle ese regalo especial a mi yayo, y también quiero disculparme con los que no conseguí encontrar o mi carta se perdió por el camino... hubo muchos artistas que se quedaron en el tintero, pero poco a poco intentaré seguir completando el álbum. En otro post, os contaré cómo le dimos el regalo...


Meneame
del.icio.us
Seguimos con las presentaciones de mascotas de mis amigos, aquí tenéis a Nala y a Rito.
Esta es la perrita de mis amigas gemelas, se llama Dana y es genial.
Esta es la reina de la casa, sí, me desbancó.
Aunque mi padre había dicho mil veces que con la pareja de periquitos y el canario había suficientes animales en casa, no pudo resistirse a este pequeñín.
Bueno, en esta foto ya no engaño tanto... se me ve la cara de bicho.
Parece mentira que viéndome sentada en ese piano, con un añito y medio, fuese capaz de hacer las trastadas que hacía... En esta foto parezco hasta buena, pero no os dejéis engañar.
Y sigo con más "hombres de teatro". Mi bisabuelo Victorín (está bien escrito aunque la mitad de la gente diga que este nombre no existe) fue operador y electricista de teatro. Nació el 14 de enero de 1901 y falleció el 6 de diciembre de 1989, conseguí disfrutar de él, aunque nosotros le llamabámos "el abuelito chiquitín", por lo poco que abultaba. Él es el padre de mi yayo, José Luis.
A mediados del año 1979, mi madre supo que estaba embarazada de mí. La noticia a mi hermano se la dio mi abuela, que infravaloró los conocimientos que el niño tenía.
Manuel, más conocido como "Capi", era mi bisabuelo y también pasó parte de su vida en el teatro. En la foto, es el de la derecha, sentando en el bordillo y con boina oscura. Él era ebanista y jefe de tramoya del Teatro Bretón y del Moderno, el encargado del montaje y desmontaje de los decorados.
