Llama un Inspector
El 23 de Noviembre venia al Teatro Bretón con obra Paco Valladares. Estoy haciendo el curso de guías y no sabía si iba a poder ir. Vine de la salida que tenemos todos los viernes con el tiempo justo de ir a casa, cambiarme de ropa e ir al teatro. Mi madre me acompañó, sin embargo, mi yayo, al salir tarde de diálisis no iba a poder llegar. La obra está muy bien, muy bien interpretada y con un ritmo que atrapa la atención del espectador que intenta anteponerse a lo que va a suceder. La obra tiene una gran moraleja, nos intenta enseñar que actitudes o acciones que a nosotros nos pueden parecer insignificantes, pueden afectar a otra persona de una forma inimagible.
Pero esta obra, además de traer unos grandes actores, tenía a alguien muy especial para mí: Paco Valladares (bueno, ahora se le conoce como Francisco Valladares, aunque para mí siempre será Ramón). Como ya os conté en otro post, Paco era uno de los que me ayudó a hacerle el regalo especial a mi yayo mandándome la foto, además, fue la primera que me llegó. Pero si realmente tengo que explicar lo especial que era ese momento para mí, nos tenemos que remontar muchos más años atrás. La primera vez que vi a Paco actuando fue cuando yo tenía alrededor de cuatro años y en la televisión emitían las revistas. En una de ellas, había un número en el que salían Esperanza Roy y Paco Valladares, vestido con una americana plateada e interpretando la canción "Ay, Ramón". Desde ese día, con mi inocente conciencia, yo decía que a mí me gustaba Ramón (me costó entender que el actor se llamaba Paco Valladares) y que era "mi novio"... jajaja... cuando me lo recuerda mi madre no consigo explicarme qué pensaba realmente... pero lo cierto es que estaba "enamoradísima de Ramon". Después de la obra de teatro "Llama un Inspector", preguntamos si podríamos saludarle, nos llevaron hasta la puerta de su camerino y conseguimos hablar con él. Pude darle las gracias personalmente por la foto, disculparme porque mi yayo no había podido ir y cumplir mi sueño de cuando tenía 4 años. Paco estuvo encantador, espero que la próxima vez que venga mi yayo pueda ir a saludarle, porque fue realmente amable con nosotras y se hizo una foto conmigo... Desde aquí, dar las gracias también a los empleados del Bretón, que siempre me tratan de maravilla.


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Aunque un poco tarde, al final celebré con los amigos mi cena de graduación de turismo, y es que eso de encontrar un día que a todo el mundo le venga bien es muy complicado.... y al final no lo conseguí, porque faltó César, pero bueno, no se puede tener todo...


Antes de la cena, ya recibí mi primer regalo, ¡un paraguas para pintar! y así no perder a nadie del grupo cuando haga de guía (si apruebo, claro). Durante la cena fueron apareciendo más y más regalos... ¡y eso que yo les había dicho que de regalo quería su presencia!... bueno, os voy a contar que me regalaron: un libro sobre las "Maravillas del mundo", una tarjeta con la foto de un gatito que se parecía a Tigger, un colgante en forma de corazón con cordón blanquirrojo, una pulsera
blanquirroja, unos pendientes blanquirrojos, un llavero blanquirrojo (vamos, que ya tengo el juego completo, y eso que me lo regalaron diferentes personas, no sé si es que se pusieron de acuerdo o es que soy así de previsible) y un bolígrafo del Capitán Garfio (además cuando escribes se ilumina, si es que ni en mi fiesta de graduación podía faltar... jajajaja). Muchas gracias por los regalos, me encantaron, pero sin duda (y no es por quedar bien, sino porque lo siento y vosotros lo sabeis) lo mejor de todo, las más de tres horas que estuvimos juntos celebrándolo. ¡¡¡Gracias a todos!!!
Como sucede en todos nuestros cumpleaños, solemos montar alguna cosilla graciosa para que el festejado se gane su regalo. Si no recuerdo mal, éste será el primer post en el que hablo de nuestros cumpleaños.
tuviésemos todo preparado. La fiesta la organizamos en casa de las gemelas. Sus padres nos dieron permiso y nos ayudaron. Cuando llegaron las repes a casa, con intenciones de dormitar, inocentes ellas, un cartel colgaba en la puerta de su cocina "Guardería Herodes, 2007 años de experiencia con los más pequeños". Estábamos esperando Ana, Maxi, Maite, Kike y yo, disfrazados de bebés.

Después llegó el momento de los regalos, sin haber hecho todas las pruebas, porque se nos echaba la hora encima y teníamos que ir al restaurante a cenar. A Sara le regalamos una maqueta de un molino que se mueve con energía solar y un juego de damas chinas. A Mercedes le regalamos un pijama de la familia Telerín.
